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Sere un recuerdo

  Para cuando sea Para cuando sea un recuerdo en tu vida y quede solo algunos poemas sueltos en algún cajón guardado en la oscuridad del recuerdo, Seré un recuerdo con fecha de expiración Amarillo oculto en algún cajón. Encontraras en algún rincón poemas que hablan de un gran amor y ya amarillentos y arrugados de tanto leerlos… terminan en ese oscuro silencio, en el cual yo estaré… Seré un recuerdo con fecha de expiración Amarillo oculto en algún cajón no necesariamente habré dejado de ser… pues la vida quizás que me depara para mañana, pero hoy quiero reafirmarte que eres la rosa azul de mis sueños… y que la magia que acompaño esos bellos momentos, sigue conmigo esperando en otra vida, su momento. Pues seré un latido de tu corazón Un beso ya marchito Arrancado de tus labios No sé si estarás triste o alegre… Al mirar para atrás y vea solo recuerdos y quizás tu espejo ya no refleje mi rostro, pues ya soy solo un poema suelto… en el cajón de los recuerdos. un latido de t...

zapato con hoyo

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  Zapato con hoyo Recuerdo mi caminar accidentado por los caminos, sobre todo, cuando había llovido… pues el cartón del zapato que cubría mi miseria, con el agua había sucumbido zapatos con hoyos media suela espera... para que el dolor desapareciera y el hoyo de la media suela quedaba al descubierto… quedando mis calcetines empapados… y ahí las piedras me hacían la mala pasada, zapatos con hoyos media suela espera... para que el dolor desapareciera esas piedras que en la planta del pie se me quedaba incrustadas, lanzando gritos profanos… Pues ni el diario ni el cartón eran lo suficientemente grueso… Para salvarme del dolor. zapatos con hoyos media suela espera... para que el dolor desapareciera mi caminar accidentado no me permitía elegante caminar pues el hoyo en la media suela me hacia gritar. El calcetín, la media suela, La lluvia, La pobreza Son los recuerdos De muchas proezas Media suela nueva Era la recompensa. zap...

El Gato Minero

El gato minero maúlla y ronronea, se acerca a una luz, a unas botas, en la oscuridad de la roca. Sueña con descubrir si es verdad lo que dice un gato viejo: que en un lugar muy lejos existe algo llamado sol, que hay casas con techos donde los gatos corren y maúllan sin cesar noches y días. Cómo será eso, si acá la oscuridad es eterna; cómo será todo eso, se pregunta el gato minero, si nació en la mina, ahí ha transcurrido toda su vida. Que hay árboles y flores… deben de ser sueños de los mayor Lo único que sabe él es que aquí hay una eterna oscuridad, que a veces la roca se remece, llenando de polvo y gases el ambiente; que debe cuidarse de no morir aplastado por una máquina de la mina. ¿Será verdad que existe el mar, el río?, piensa el gato minero, mientras maúlla y ronronea a una luz, a unas botas que le dan de comer. El gato minero no conoce el sol, juega entre sombras, polvo y socavón. El gato minero sueña con correr en casas con techos que no va a conocer. El gato minero, sin...

Los 33

En la profundidad la oscuridad es eterna, y en cada segundo pesa más su sombra. El oído se agudiza esperando algún sonido, algún latido de vida que venga desde arriba; pero solo el silencio, como garra en el corazón, arranca la esperanza. ¿Será este el último minuto, la última gota de aire que acaricie sus pulmones? El sofocante calor los quiere aletargar, pero inertes esperan un rayo de vida, una cucharada, un sorbo que los aferre a la vida en minutos eternos que parecen años. Pero algo dentro les dice que hay que seguir luchando, envueltos en un llanto mudo que también se oye arriba: son las lágrimas y rezos de sus seres queridos, cantos y plegarias que sostienen la vida. El mundo se paraliza frente al milagro de vida, y desde el fondo de la mina sube un mensaje de fe: «Estamos bien los 33», «Estamos bien los 33». Treinta y tres multiplicados por millones de abrazos y millones de lágrimas por el milagro de pie. Bajo toneladas de roca brilla una frágil luz: no es del casco ni ...

De plaza Italia

    En mi país     veo ciudades dormitorio, donde el obrero llega a casa solo a descansar, veo domingos huérfanos de vida, donde en casa se preparan sus cosas para el trabajo y la escuela.                                               De plaza Italia hacia abajo                                               La vida tiene otro sabor                               ...

Gabriela Mistral

                                                      Gabriela   La niña maestra del valle del Elqui desempolvo versos a la luz de las estrellas, las letras como ríos salieron de ese laberinto de cerros…   piececitos de niños azulados de frio… se detuvieron en tu mirada y se esparcieron como rio Por la maestra Gabriela Mistral El mundo era su destino     Donde la oscura noche besa primero los pies elevándose a la copa de los cerros. De veintiún años partió del valle a devorarse el mundo entero. Convirtió a todas en reinas… Enarbolando la bandera de igualdad de género.   piececitos de niños azulados de frio… se detuvieron en tu mirada y se esparcieron como rio Por la maestra Gabriela Mistral El mundo era su destino     Con laureles a su patria devuelta la trajer...

TRISTES ROSAS ROJAS

 (Verso 1 – Voz grave, rasposa, casi susurrada al principio, con un nudo en la garganta. Las palabras salen lentas, como si costaran mucho decirlas) Las más bellas rosas rojas… que jamás cultive en mi jardín, son las que adornan… tu última morada, las que perfuman… tu recuerdo…   Ellas tienen tallos largos… con espinas que abren una herida… herida profunda… que vive en mí…   No son de mi jardín… no las cultivé… nunca las tuve… en mis manos… como tú… dulce fruto… de mi vida…   (Pre-Coro – La música se vuelve un poco más intensa, la voz sube de tono, se escucha el dolor más fuerte) Caerán sus bellos pétalos… de terciopelo, se irán cayendo… uno a uno, poco a poco… y quedarán tan solo… sus espinas frías, reluciendo al cielo… como mis penas, como mi llanto.   Como el dolor… que llevo dentro… como el vacío… que no se va… como el grito… que nadie escucha… solo en mi pecho… siempre está.   (Coro – El clímax del dolor. La guitarra suena más fuerte, la armónica llora...